Lista de cotejo para la evaluación de competencias de redacción universitaria

El presente documento fue elaborado con la intención de ayudar a evaluar textos expositivo-argumentativos de nivel universitario. Debido a que el uso de la tecnología ha modificado nuestros hábitos, posibilidades y necesidades de redacción, se le quita peso a los aspectos ortográficos que pueden ser corregidos con bastante precisión por los procesadores de palabras. Por otra parte, se hace énfasis en otros que son propios del pensamiento abstracto, complejo y crítico que debe desarrollar un estudiante universitario, tales como la coherencia, el estilo, la claridad y los formatos de citas.

Esta lista pretende ser una guía para evaluar las capacidades de redacción independientemente del tema del texto o de la carrera del alumno. Puede ser utilizada por profesores que deseen estandarizar sus formas de evaluación o por alumnos que quieran una guía para corregir sus propios textos.

Lista de cotejo para la evaluación de competencias de redacción universitaria

Candidato SNI

Hoy amanecí con la buena noticia de que he sido aceptado como candidato al Sistema Nacional de Investigadores. Es como agua fresca después de los tiempos difíciles que he vivido como “profesor de tiempo repleto”, es decir, sin una plaza, pero con una carga de trabajo desgastante. Tengo que ganarme el pan yendo de una universidad a otra, atravesando la ciudad, ganando poco sueldo, soportando entrevistas humillantes, sufriendo el estigma de ser un “profesor de segunda”, y todo sin la certeza de que me contraten el siguiente semestre e incluso trabajando sin contrato. Debo confesar que, durante este tiempo, muchas veces me he sentido perdido y frustrado. No soy el único que sufre esta situación, sino que es la de miles de “profesores por horas” que, lamentablemente, son más baratos para las universidades, lo que nos condena a vivir en la precariedad laboral y sin oportunidades para mejorar. Ahora puedo decir con orgullo que, aunque sea un “profesor jodido de asignatura”, formo parte del Sistema Nacional de investigadores.

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Estás desnuda leyendo junto a mí

Estás desnuda leyendo junto a mí
Tienes polvo en la planta de los pies
De caminar sin zapatos por la habitación
Estás bocabajo con una almohada bajo el pecho
Y tienes el ceño fruncido
De los antiguos filósofos
Y los tejedores de palabras
Siempre imagino tu vida
Qué hacen tus pies cuando no los beso?
Tus dedos cuando no caminan sobre mí?
Tus piernas cuando no son mar y cascada?
Y ahora estás aquí
Escribiendo un ensayo
Leyendo desnuda
Con polvo en la planta de los pies

De People for bikes a Enchúlame la bici

Eje delantero de una bici en servicio

Mi experiencia con la bicicleta había sido elitista hasta que entré en el mundo de Enchúlame la bici. Antes iba a la tienda y al taller de People for bikes, que tiene sucursales en colonias como Polanco, Santa fe, Coyoacán. Entrar allí es un experiencia religiosa, con esas luces bajas que dejan sólo entrever las bicicletas, como si fueran dioses intocables. Con precios que pueden superar los 200 mil pesos, son, para la mayoría, intocables o incluso obscenas. Sin embargo, cada vez que voy, escucho conversaciones del tipo:

-Me llevo la de carbono de 50 mil, pero ¿tendrás en color rojo?

-En color rojo cuesta 60 mil.

-Genial! ¿Me la puedes conseguir para hoy en la tarde?

Lo dicen con más naturalidad que yo cuando pido que me cambien un taco de frijoles por uno de chicharrón.

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Qué es Enchúlame la bici: mis primeros días

No encontraba dónde estaba la entrada y la descripción en el sitio web no era muy clara: “Lago Trasimeno sin número”. Llamé por teléfono y me dijeron: “está adentro del Deportivo Pavón y ahorita está ahí Checo”. El problema era que una entrada del Deportivo Pavón estaba cerrada y en la otra no me dejaban entrar en bici, una tragedia para un lugar que alberga dentro un taller comunitario de bicicletas. No fue fácil descubrir que había que tocar muy fuerte en el enorme portón del estacionamiento para que el policía dormido te dejara entrar con desconfianza.

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Atreverse a sanar

Había botellas de cerveza, una bolsa con germen de trigo, un arnés de escalada lleno de sudor, un pollito plástico con un foquito… Cuando ella se fue, me puse a limpiar mi habitación como si fuera un robot. No sabía muy bien lo que estaba haciendo, solo que lo hacía bajo la influencia de la desesperación y el dolor, y que tal vez, al sacar las cosas arruinadas e inservibles, podría desterrarla a ella también. Esos tristes objetos eran las partes sobrevivientes y destrozadas de varios proyectos que emprendí y un recordatorio silencioso de los fracasos y las esperanzas partidas por la mitad.

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Vidrios

Llovió toda la noche en la ciudad.
Canciones de plata diciendo tu nombre en los vidrios de la habitación.
Por la mañana rebaños lechosos paseaban a la lejanía.
Bajamos de la mano.
Desayunamos en la calle.
Entraste corriendo al trabajo.
Los muros y los árboles frescos de lluvia todavía.
Al despertar rebaños lechosos paseaban en tu vientre.
Una migración de ballenas blancas atravesando el mar.
Y los vidrios se llenaron de neblina.
Una neblina que nos separaba del mundo como una fina capa de felicidad.

Ted Chiang – El gran silencio (cuento)

Los humanos usan a Arecibo para buscar inteligencia extraterrestre. Su deseo de hacer una conexión es tan fuerte que han creado un oído capaz de escuchar a través del universo.
Pero yo y mis compañeros loros estamos aquí. ¿Por qué no están interesados en escuchar nuestras voces?
Somos una especie no humana capaz de comunicarnos con ellos. ¿No somos exactamente lo que los humanos están buscando?

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Ursula K. Le Guin – La isla de los inmortales (cuento)

Queen Ursula at Potlatch 16 Portland, OR Photo by Denise Rehse Watson

Alguien me preguntó si había oído de los inmortales del plano Yendian, y alguien más me dijo que sí existían, así que cuando llegué allí, pregunté por ellos. La agente de viajes me mostró a regañadientes un lugar llamado Isla de los Inmortales en su mapa.

-No quieres ir allí -dijo.

-¿No?

-Bueno, es peligroso -añadió, mirándome como si pensara que yo no era del tipo de personas que ama el peligro, y en eso tenía razón. Ella era una agente local bastante tosca, no una empleada del Servicio Interplanar. Yendi no es un destino popular. En muchos sentidos, es tan parecido a nuestro propio plano que parece que no merece la pena visitarlo. Hay diferencias, pero son sutiles.

-¿Por qué se llama la Isla de los Inmortales?

-Porque algunas de las personas allí son inmortales.

-¿No mueren? -pregunté, no muy segura de la precisión de mi tradumático.

-No mueren -dijo con indiferencia-. Por otra parte, el archipiélago de Prinjo es un lugar encantador para disfrutar de dos semanas de tranquilidad. -Su lápiz se movió hacia el sur a través del mapa del Gran Mar de Yendi. Mi mirada permaneció en la gran y solitaria Isla de los Inmortales. La señalé.

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