Un vistazo a la poesía visual

Vasily Kamensky - Poema al sol

Vasily Kamensky – Poema al sol

Es bien sabido que la poesía tiene una alianza con el sonido. La misma designación del género lírico toma su nombre de la lira, el instrumento musical con el que en la Antigüedad se acompañaba el canto y recitación de este tipo de obras. Para muchos teóricos contemporáneos la poesía tiene su esencia en la musicalidad. Por ejemplo, para Jakobson:

El discurso poético surge de una compleja disposición rítmica, de la selección y combinación de las palabras en una secuencia dominada por el principio de equivalencia, es decir, de los lazos estrechos, semánticos y fonéticos de los signos (Marchesse y Forradellas 323).

En las definiciones de poesía, las palabras más frecuentemente utilizadas son sílaba, rima, ritmo, métrica, etc. A pesar de esto, es necesario enfatizar que la poesía no depende exclusivamente de dimensión fonética, y que en su búsqueda de nuevas formas de expresión y originalidad, son muchos los poetas que han hecho poesía visual. El objetivo de este artículo es exponer esas formas literarias en que se conjuntan la poesía y la imagen.

Desde la Antigüedad ya existen ejemplos de poemas visuales. Se trata de textos que no se consideran dentro del canon principal, sino que, más bien forman parte de las obras curiosas, raras o artificiosas. Entre estos autores figuran Asclepiades de Samos, Sotades, Calímaco, Teócrito y Simias. A este último pertenece “El hacha” (s. IV a. C.).

 

Un golpe de dados

A pesar de que los ejemplos de la poesía visual se remontan hasta el origen de la lírica misma, es sólo con la llegada del simbolismo y especialmente con Mallarmé (1842-1898), que se cobra una plena conciencia de la poética visual.

Un golpe de dados

Maqueta de “Un golpe de dados” realizada por el propio Mallarmé

Un golpe de dados (1897) introduce por primera vez en el canon de la lírica de Occidente la clara vocación de que el efecto estético se genere, no sólo con los medios tradicionales (sonido y palabra), sino también gracias a lo gráfico, como la tipografía, el tamaño de las letras, su acomodo en la página y los espacios entre las palabras. Este texto da inicio a la búsqueda de nuevos mecanismos de representación más allá del lenguaje verbal y prefigura la veta que seguirán fervorosamente los poetas de vanguardia, principalmente los futuristas con las palabras en libertad y los cubistas con el caligrama.

 

Las palabras en libertad

Marinetti (1876-1944), quien aprendió bien las lecciones de Mallarmé después de haber traducido sus obras, publicó en 1913 “Imaginación sin ataduras y palabras en libertad: Manifiesto futurista”. Aquí describe su deseo de liberar las palabras de las restricciones de la sintaxis y la gramática. Así surge el género parole in liberta, una forma de hacer poesía donde las palabras se distribuyen libremente en la página y que incluye dibujos, onomatopeyas y signos matemáticos y musicales.

Manifiesto futurista

En esta obra de Marinetti se aprecian letras “M” de gran tamaño que aparentan ser montañas, y letras “S” que se asemejan a caminos. El poema puede verse como un mapa que está atravesado por las explosiones, gritos y la destrucción de la guerra.

Poema de Marinetti

 

El caligrama

Apollinaire (1880-1918), un poeta perteneciente al cubismo, fue el creador (más precisamente redescubridor porque en esto lo precedieron los griegos) del caligrama. En esta forma de poesía visual, las palabras se organizan gráficamente para que tomen la forma del tema del que se está hablando. En México, el caligrama sería cultivado por José Juan Tablada y Salvador Novo.

Caligrama Apollinaire

Apollinaire – Caballo

Tablada – Un pájaro

Salvador Novo – Mariposa

Salvador Novo – Leve jarrón

La poesía concreta

El movimiento de la Poesía concreta, surgido en Brasil en la década de los cincuenta, hará explícita la alianza entre poesía e imagen. En “Plano piloto”, uno de sus manifiestos, se lee lo siguiente:

La poesía concreta comienza tomando conocimiento del espacio gráfico como agente estructural, espacio cualificado: estructura espacio-temporal, en vez del mero desenvolvimiento témporo-lineal (85).

El poema no debe leerse como un hilo unidimensional de palabras, sino que la vista debe atravesarlo como si leyera un paisaje o cruzara el espacio. Augusto de Campos es una de las cabezas más visibles de la Poesía concreta. En el poema “viva vaia”, el efecto estético depende de la apariencia visual y de una tipografía que transforma las letras en figuras geométricas de alto contraste.

viva-vaia

Augusto de Campos – viva vaia

Al leer el texto-imagen anterior de arriba hacia abajo, las letras blancas dicen “viva” y las negras, “vaia”. En cambio, si se lee de abajo hacia arriba, las negras dicen “viva” y las blancas, “vaia”. La obra es una pintura abstracta a la vez que un poema. Esta especie de anagrama gráfico sería sencillamente imposible sin la estilizada tipografía y el especial acomodo espacial de las palabras. Se nota aquí la influencia de Mallarmé, del diseño gráfico y de pintores como Piet Mondrian.

Analicemos otro ejemplo de la Poesía concreta. Esta vez será el turno de algunos versos del poema “El juglar y la prostituta negra” de Décio Pignatari:

La legión de los ofendidos demanda
tus piernas en M,
silenciosa molienda del crepúsculo (11).

En general, las letras aisladas tienen poco o nulo significado, pero algo distinto sucede en este poema. Colocada ahí, la “M”, como una inocente isla en mayúsculas, parece ser una letra cualquiera, pero es mucho más que eso. Normalmente, las letras representan sonidos que se unen para formar palabras. En cambio, aquí, la “M” no representa ningún sonido, sino una forma. En este poema erótico, las dos líneas angulosoas que se unen en el centro de la “M”, son las piernas abiertas de la prostituta, tal como las vería su amante antes de penetrarla.

La “M”, al mismo tiempo, es y no es una letra. Cualquier persona alfabetizada puede reconocerla como tal, sin embargo, en sentido estricto, una letra representa un sonido, no una imagen. En este poema, la “M” es, siguiendo la terminología de Pierce, un signo ícono, es decir, un signo que se parece a aquello que representa. Su capacidad poética se sustenta en el dibujo más que en la palabra.

Eugen Gomringer – Constelación de Silencio

Cada vez que se menciona la palabra “silencio” el silencio desaparece. Esto demuestra que el lenguaje verbal puede ser inútil para ciertos propósitos pues al intentar nombrar algo, ese algo se destruye. En el poema anterior de Gomringer se retoma esta paradoja, pues es sólo la ausencia de lenguaje verbal, ese espacio sin letras que se encuentra en el centro del poema, donde se halla aquello que es imposible de alcanzar con palabras, el silencio. Esto es un ejemplo de cómo en la poesía concreta el lenguaje verbal está subordinado al visual.

 

Artefactos

Otro de los grandes poetas que han sabido unir poesía e imagen es el chileno Nicanor Parra, creador de la antipoesía. Su décimo poemario, publicado en 1972, es Artefactos, donde Parra reúne irreverencia, poesía e imagen.

Artefactos

Nicanor Parra – Necesito reírme del prójimo

Estos poemas fueron publicados en forma de tarjetas postales independientes. Décadas antes del surgimiento de las redes sociales, Nicanor Parra prefiguró los memes. Sus artefactos son como juguetes de Lego hechos con piezas ya existentes, con frases e imágenes tomadas de los más diversos registros, desde el cotidiano hasta el de la publicidad. El poeta es un recopilador que toma frases hechas y las transforma con ayuda de la poesía, el humor y la imagen, y así reflexiona sobre su entorno cultural y político.

 

¿Poesía visual o arte contemporáneo?

A veces resulta complicado distinguir la poesía visual de otras formas artísticas como la instalación, el collage, el grafitti y la pintura. Por ejemplo, la artista británica Tracey Emin suele hacer instalaciones con luces de neón con frases poéticas.

Tracey Emin – People like you

Este letrero de neón, que puede traducirse como “La gente como tú necesita coger con gente como yo”, ¿es poesía visual o una instalación de arte contemporáneo? La poesía visual es una muestra de que el arte no debe mirarse con ojos cuadrados. Es frecuente y glorioso que la literatura, la música o la pintura se mezclen entre sí. Lo más importante es que la esencia de la lírica no es el sonido, sino la búsqueda constante de nuevas formas de expresión. La poesía, ese movimiento del alma humana, seguirá existiendo aunque nos quedemos mudos.

Obras citadas

Marchese, Angelo y Joaquín Forradellas. Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria. Ariel, 2000.

Pignatari, Décio. “El juglar y la prostituta negra. Farsa trágica”. Galaxia concreta, Editado por Gonzalo Aguilar, Universidad Iberoamericana / Artes de México, 1999.

Enlaces recomendados

Un golpe de dados – manuscrito de Mallarmé

Visual poetics

Poesía visual y otras formas literarias desde el siglo IV aC. hasta el siglo XX

Memoria chilena – Artefactos

Museo Guggenheim – Futurismo italiano

Cinco poemas concretos

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