Vidrios

Llovió toda la noche en la ciudad.
Canciones de plata diciendo tu nombre en los vidrios de la habitación.
Por la mañana rebaños lechosos paseaban a la lejanía.
Bajamos de la mano.
Desayunamos en la calle.
Entraste corriendo al trabajo.
Los muros y los árboles frescos de lluvia todavía.
Al despertar rebaños lechosos paseaban en tu vientre.
Una migración de ballenas blancas atravesando el mar.
Y los vidrios se llenaron de neblina.
Una neblina que nos separaba del mundo como una fina capa de felicidad.

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