Candidato SNI

Hoy amanecí con la buena noticia de que he sido aceptado como candidato al Sistema Nacional de Investigadores. Es como agua fresca después de los tiempos difíciles que he vivido como “profesor de tiempo repleto”, es decir, sin una plaza, pero con una carga de trabajo desgastante. Tengo que ganarme el pan yendo de una universidad a otra, atravesando la ciudad, ganando poco sueldo, soportando entrevistas humillantes, sufriendo el estigma de ser un “profesor de segunda”, y todo sin la certeza de que me contraten el siguiente semestre e incluso trabajando sin contrato. Debo confesar que, durante este tiempo, muchas veces me he sentido perdido y frustrado. No soy el único que sufre esta situación, sino que es la de miles de “profesores por horas” que, lamentablemente, son más baratos para las universidades, lo que nos condena a vivir en la precariedad laboral y sin oportunidades para mejorar. Ahora puedo decir con orgullo que, aunque sea un “profesor jodido de asignatura”, formo parte del Sistema Nacional de investigadores.

Si ahora soy candidato al SNI es porque he recibido el apoyo de muchas personas. Tengo que agradecerte, Ale Ramírez Pro, por tus correcciones magistrales y las incontables horas de amistad que hemos disfrutado en aglún Starbucks al atardecer. Vio Ponce, porque tus palabras me han arrancado lágrimas y me han mantenido a flote tantas veces. Lillian Von Der Walde Moheno, por forjarme como investigador. Sonia Montes Romanillos y Elibeth Vargas Lupercio por ser magníficas jefas, amigas y por todo su apoyo. Camarada José Carlos Vilchis Fraustro, por ser mi apoyo en la UACM y por presentarme a Bohórquez. También debo agradecerte a ti, la que no puedo nombrar, por todo lo que hemos pasado: la vida, la rabia, la euforia, el amor. Debo agradecerte por los destellos y la sombra y por estar a mi lado en los momento más difíciles.

 

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