Archivo de la categoría: Visitante de este mundo

Sobre mí, el autor de este blog, y mis andanzas por el mundo

¿Argumentos para defender el recorte a la educación y la investigación?

Cuando se presentó el presupuesto de egresos 2019, fuimos muchos los que nos indignamos con los recortes a la investigación y a las principales universidades, como la UAM, la UNAM y el IPN. Inmediatamente se organizaron protestas, memes, marchas… Gracias a las protestas en redes sociales, AMLO pronto dijo “haber cometido un error” y restituyó el prepuesto a las universidades. Lamentablemente no sucedió lo mismo con la ciencia. A pesar de que el presidente insiste en que apoyará la ciencia y combatirá la fuga de cerebros, lo cierto es que redujo el presupuesto al CONACYT en más de un 10% , castigó los sueldos de los académicos con una contracción de entre un 10 y un 30%, y ha emprendido una campaña de desprestigio contra los investigadores al llamarlos “colgados de la nómina” y “mafia de la ciencia“.

Sigue leyendo

Cómo fotografiar la luna con un telescopio pequeño y un celular.

Si algo es mejor que ver la luna a simple vista es, quizás, verla con un telescopio. Ese astro magnífico y misterioso nos deja ver, detrás de los lentes y los espejos de estos instrumentos, un rostro que se ha forjado tras una historia de explosiones volcánicas, flujos de lava y violentas golpizas de meteoritos. Pero ¿cómo es posible fotografiar lo que vemos sólo con ayuda del celular? En realidad es muy sencillo y sólo se va a requerir paciencia y buen pulso.

Sigue leyendo

Dedos gigantes en la neblina

Eran casi las 10 de mañana y estábamos devorando unas tortas de tamal en la estación de autobuses de Pachuca porque esa sería nuestra única comida real de las próximas doce horas. Ya era muy tarde porque a Ari se le ocurrió toparse con el marihuano de la colonia y filosofar con él un rato. Si hubiéramos ido a escalar al Valle Diego Mateo o a las Ventanas, no hubiera habido problema, tendríamos el tiempo sobrado, pero ese día nuestro objetivo era una roca que estaba mucho más lejos.

Después de dos horas más de camino, llegamos a Las manzanas, una zona de escalada cerca de Mineral el Chico, Hidalgo. Al llegar, tomamos un café y tuvimos que estampar nuestros autógrafos en un libro. Eso de hace para que los dueños del lugar tengan un registro de quiénes están en la roca y así, si no bajan, poder subir a buscarlos al día siguiente (generalmente con burros para cargar de regreso los cachitos). Pero nosotros éramos valientes y no nos dejábamos intimidar. Por lo menos no por el libro. Otra cosa eran las rocas que escalaríamos se veían desde ahí, desde el restaurante, en el lomo de los cerros, como dedos gigantes que se cerraban en la neblina. Podía verlas desde el valle y ya sentía esa fuerza que es al mismo tiempo amenazante y seductora.

Sigue leyendo

Candidato SNI

Hoy amanecí con la buena noticia de que he sido aceptado como candidato al Sistema Nacional de Investigadores. Es como agua fresca después de los tiempos difíciles que he vivido como “profesor de tiempo repleto”, es decir, sin una plaza, pero con una carga de trabajo desgastante. Tengo que ganarme el pan yendo de una universidad a otra, atravesando la ciudad, ganando poco sueldo, soportando entrevistas humillantes, sufriendo el estigma de ser un “profesor de segunda”, y todo sin la certeza de que me contraten el siguiente semestre e incluso trabajando sin contrato. Debo confesar que, durante este tiempo, muchas veces me he sentido perdido y frustrado. No soy el único que sufre esta situación, sino que es la de miles de “profesores por horas” que, lamentablemente, son más baratos para las universidades, lo que nos condena a vivir en la precariedad laboral y sin oportunidades para mejorar. Ahora puedo decir con orgullo que, aunque sea un “profesor jodido de asignatura”, formo parte del Sistema Nacional de investigadores.

Sigue leyendo

De People for bikes a Enchúlame la bici

Eje delantero de una bici en servicio

Mi experiencia con la bicicleta había sido elitista hasta que entré en el mundo de Enchúlame la bici. Antes iba a la tienda y al taller de People for bikes, que tiene sucursales en colonias como Polanco, Santa fe, Coyoacán. Entrar allí es un experiencia religiosa, con esas luces bajas que dejan sólo entrever las bicicletas, como si fueran dioses intocables. Con precios que pueden superar los 200 mil pesos, son, para la mayoría, intocables o incluso obscenas. Sin embargo, cada vez que voy, escucho conversaciones del tipo:

-Me llevo la de carbono de 50 mil, pero ¿tendrás en color rojo?

-En color rojo cuesta 60 mil.

-Genial! ¿Me la puedes conseguir para hoy en la tarde?

Lo dicen con más naturalidad que yo cuando pido que me cambien un taco de frijoles por uno de chicharrón.

Sigue leyendo

Qué es Enchúlame la bici: mis primeros días

No encontraba dónde estaba la entrada y la descripción en el sitio web no era muy clara: “Lago Trasimeno sin número”. Llamé por teléfono y me dijeron: “está adentro del Deportivo Pavón y ahorita está ahí Checo”. El problema era que una entrada del Deportivo Pavón estaba cerrada y en la otra no me dejaban entrar en bici, una tragedia para un lugar que alberga dentro un taller comunitario de bicicletas. No fue fácil descubrir que había que tocar muy fuerte en el enorme portón del estacionamiento para que el policía dormido te dejara entrar con desconfianza.

Sigue leyendo

Atreverse a sanar

Había botellas de cerveza, una bolsa con germen de trigo, un arnés de escalada lleno de sudor, un pollito plástico con un foquito… Cuando ella se fue, me puse a limpiar mi habitación como si fuera un robot. No sabía muy bien lo que estaba haciendo, solo que lo hacía bajo la influencia de la desesperación y el dolor, y que tal vez, al sacar las cosas arruinadas e inservibles, podría desterrarla a ella también. Esos tristes objetos eran las partes sobrevivientes y destrozadas de varios proyectos que emprendí y un recordatorio silencioso de los fracasos y las esperanzas partidas por la mitad.

Sigue leyendo

Derrumbes en San José del Pacífico

Mural en las cabañas de San José del Pacífico

San José del Pacífico es un pueblo enclavado en la sierra sur de Oaxaca, México. A diferencia de otros, que resguardan impresionantes iglesias, artesanías o sitios arqueológicos, San José es muy pequeño y podría pasar desapercibido, pero tiene un atractivo que lo hace único e inusual: la sabiduría comunitaria alrededor de los hongos alucinógenos. En esta entrada comparto algunas recomendaciones para encontrar a los mejores guías y un poco de lo que sucedió en mi viaje con los derrumbes. Si eres mexicano o extranjero, tal vez estas palabras te sirvan para planear un viaje. San José está en un sitio estratégico por el que debes pasar para ir de Oaxaca a alguna playa como Huatulco, Mazunte o Zipolite. Visitrarlo seguramente enriquecerá tu experiencia.

Sigue leyendo