Archivo de la categoría: Visitante de este mundo

Sobre mí, el autor de este blog, y mis andanzas por el mundo

De People for bikes a Enchúlame la bici

Eje delantero de una bici en servicio

Mi experiencia con la bicicleta había sido elitista hasta que entré en el mundo de Enchúlame la bici. Antes iba a la tienda y al taller de People for bikes, que tiene sucursales en colonias como Polanco, Santa fe, Coyoacán. Entrar allí es un experiencia religiosa, con esas luces bajas que dejan sólo entrever las bicicletas, como si fueran dioses intocables. Con precios que pueden superar los 200 mil pesos, son, para la mayoría, intocables o incluso obscenas. Sin embargo, cada vez que voy, escucho conversaciones del tipo:

-Me llevo la de carbono de 50 mil, pero ¿tendrás en color rojo?

-En color rojo cuesta 60 mil.

-Genial! ¿Me la puedes conseguir para hoy en la tarde?

Lo dicen con más naturalidad que yo cuando pido que me cambien un taco de frijoles por uno de chicharrón.

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Qué es Enchúlame la bici: mis primeros días

No encontraba dónde estaba la entrada y la descripción en el sitio web no era muy clara: “Lago Trasimeno sin número”. Llamé por teléfono y me dijeron: “está adentro del Deportivo Pavón y ahorita está ahí Checo”. El problema era que una entrada del Deportivo Pavón estaba cerrada y en la otra no me dejaban entrar en bici, una tragedia para un lugar que alberga dentro un taller comunitario de bicicletas. No fue fácil descubrir que había que tocar muy fuerte en el enorme portón del estacionamiento para que el policía dormido te dejara entrar con desconfianza.

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Atreverse a sanar

Había botellas de cerveza, una bolsa con germen de trigo, un arnés de escalada lleno de sudor, un pollito plástico con un foquito… Cuando ella se fue, me puse a limpiar mi habitación como si fuera un robot. No sabía muy bien lo que estaba haciendo, solo que lo hacía bajo la influencia de la desesperación y el dolor, y que tal vez, al sacar las cosas arruinadas e inservibles, podría desterrarla a ella también. Esos tristes objetos eran las partes sobrevivientes y destrozadas de varios proyectos que emprendí y un recordatorio silencioso de los fracasos y las esperanzas partidas por la mitad.

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Derrumbes en San José del Pacífico

Mural en las cabañas de San José del Pacífico

San José del Pacífico es un pueblo enclavado en la sierra sur de Oaxaca, México. A diferencia de otros, que resguardan impresionantes iglesias, artesanías o sitios arqueológicos, San José es muy pequeño y podría pasar desapercibido, pero tiene un atractivo que lo hace único e inusual: la sabiduría comunitaria alrededor de los hongos alucinógenos. En esta entrada comparto algunas recomendaciones para encontrar a los mejores guías y un poco de lo que sucedió en mi viaje con los derrumbes. Si eres mexicano o extranjero, tal vez estas palabras te sirvan para planear un viaje. San José está en un sitio estratégico por el que debes pasar para ir de Oaxaca a alguna playa como Huatulco, Mazunte o Zipolite. Visitrarlo seguramente enriquecerá tu experiencia.

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Hombres necios

Autora: Valeria Camacho

Nos conocimos en una conferencia de Ciencia. Yo estaba preparando mi ponencia sobre los experimentos de agricultura que realizaban mis alumnos con tierra traída de Marte. Uno de los robots del laboratorio había conseguido muestras suficientes y trabajábamos en ello. Una cosa había quedado clara: sí podía crecer vida en suelo marciano.

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Qué significa para mí escalar

Más allá de las maniobras que hay que grabarse en lo profundo de los músculos, más allá de los calambres en los antebrazos, más allá de las manos, los dedos y los corazones sangrantes, más allá están el agotamiento y la felicidad de llegar a la cima.

Escalar no es solo un esfuerzo físico, sino espiritual. En los tiempos que corren, cuando ya nadie confía ni se entrega, escalar implica entregar tu vida completamente a un compañero y confiar en ti mismo.

Este fin de semana (20, 21 y 22 de abril) vamos a escalar Peña de Bernal y quiero desearles lo mejor a todas las cordadas que vamos a enfrentar este reto. Y quiero agradecer especialmente a mis queridas amigas Ely y Lau; a Alan, mi cordada; y a ti, Víctor, pues con tu apoyo me has ayudado a encontrar la fuerza dentro de mí mismo.

Que seamos como racimos de estrellas colgando del cielo, del cielo de roca de Bernal.

Un ave que cayó del nido

Aquella vez encontramos dos pajaritos que se habían caído de su nido. Ya estaban emplumados pero todavía no podían volar y solo podían moverse por el suelo con graciosos brinquitos. Decidimos ponerlos en una maceta. ¡Y funcionó! Sus papás bajaban a nuestra casa a alimentarlo. Y así pasaron tres días hasta que esa tarde los cables de la luz se llenaron de una parvada de pájaros. Hacían un tremendo alboroto, como animándolos a que volaran, y lo lograron. Esa parvada fue su comité de bienvenida a los aires.

Ayer nos encontramos otro pajarito pero mucho más tierno que los anteriores. Y de nuevo está su mamá viniendo a darle de comer en una maceta. Al principio apenas podía pararse y hoy ya está dando brincos. Me dará gusto que pronto nos abandone y vuele lejos, muy lejos.