Archivo de la etiqueta: Cuento

Ted Chiang – El gran silencio (cuento)

Los humanos usan a Arecibo para buscar inteligencia extraterrestre. Su deseo de hacer una conexión es tan fuerte que han creado un oído capaz de escuchar a través del universo.
Pero yo y mis compañeros loros estamos aquí. ¿Por qué no están interesados en escuchar nuestras voces?
Somos una especie no humana capaz de comunicarnos con ellos. ¿No somos exactamente lo que los humanos están buscando?

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Ursula K. Le Guin – La isla de los inmortales (cuento)

Queen Ursula at Potlatch 16 Portland, OR Photo by Denise Rehse Watson

Alguien me preguntó si había oído de los inmortales del plano Yendian, y alguien más me dijo que sí existían, así que cuando llegué allí, pregunté por ellos. La agente de viajes me mostró a regañadientes un lugar llamado Isla de los Inmortales en su mapa.

-No quieres ir allí -dijo.

-¿No?

-Bueno, es peligroso -añadió, mirándome como si pensara que yo no era del tipo de personas que ama el peligro, y en eso tenía razón. Ella era una agente local bastante tosca, no una empleada del Servicio Interplanar. Yendi no es un destino popular. En muchos sentidos, es tan parecido a nuestro propio plano que parece que no merece la pena visitarlo. Hay diferencias, pero son sutiles.

-¿Por qué se llama la Isla de los Inmortales?

-Porque algunas de las personas allí son inmortales.

-¿No mueren? -pregunté, no muy segura de la precisión de mi tradumático.

-No mueren -dijo con indiferencia-. Por otra parte, el archipiélago de Prinjo es un lugar encantador para disfrutar de dos semanas de tranquilidad. -Su lápiz se movió hacia el sur a través del mapa del Gran Mar de Yendi. Mi mirada permaneció en la gran y solitaria Isla de los Inmortales. La señalé.

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Hombres necios

Autora: Valeria Camacho

Nos conocimos en una conferencia de Ciencia. Yo estaba preparando mi ponencia sobre los experimentos de agricultura que realizaban mis alumnos con tierra traída de Marte. Uno de los robots del laboratorio había conseguido muestras suficientes y trabajábamos en ello. Una cosa había quedado clara: sí podía crecer vida en suelo marciano.

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