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Más allá de la piel

Era un amor apasionado como ninguno, entre besos, sábanas y mordidas. Cuando le dio la primera dentellada fue casi tierno, amar más allá de la piel, hasta la carne. Así lo fue devorando, primero las plantas de los pies, luego los muslos, la yugular… Al final quedaba un solo bocado pero no se lo comió, simplemente eructó de satisfacción y se fue. El corazón se retorcía en el plato.

Guy Mirris - A fork in the road

El que alquila su culo

Cada tres meses, la universidad realiza una revisión de los avances que cada uno de nosotros hemos hecho en nuestras respectivas investigaciones, que en mi caso es sobre La Risa. Si todo va bien, recibimos el beneficio de alargar nuestro sufrimiento durante un trimestre más con un sueldo de hambre. Lo que narraré sucedió la víspera de esa revisión.

Tenía los conceptos de mi investigación más enmarañados que de costumbre, así que comencé a leer frenéticamente todas mis fuentes. Con un poco de suerte podría resolver mis dudas antes de que clareara, darme un baño e irme a rogarle trimestre más a la universidad.

Eran las cuatro de la mañana. Veía borroso después de varias horas de lectura en pésimas fotocopias y hacía rato que un refrán Correas me estaba dando un terrible dolor de cabeza: “El que alquila su culo no caga cuando quiere”. Intentaba encontrarle sentido a ese refrán y explicarlo según la diferenres teorías ¿Qué dirían Aristóteles, Cicerón, Bajtín y Eco sobre él? Ni idea.

Frustrado, aventé todo al suelo y me acomodé sobre el escritorio. De pronto, tuve la respuesta: “El refrán es grosero. Sin embargo, la comicidad envuelve un mensaje importante. En última instancia es un refŕan moralista” Estas palabras aparecieron en mi mente, pero ¿de dónde vinieron? No me había convertido en un genio, así que comencé a explorar otras posibles explicaciones. Entonces escuché que de las fotocopias arrugadas salía un mumullo casi imperceptible. Me hinqué en el suelo inmediatamente y me di cuenta que el murmullo venía de una copia del Arte poética de Aristóteles.

Pensé que era mi imaginación, pero de otros montones fueron saliendo más voces (disculpe el lector especializado que no me apegue estrictamente a ningún sistema de citas; ninguno describe con claridad cómo citar las voces de los muertos. Tengo dudas, por ejemplo ¿debe emplear el año de muerte, de conversación o de impresión?):

“Este humor grosero es propio de bufones, pero no de hombres libres. No es urbano ni ingenioso, aunque provoca las más grandes carcajadas” (Cicerón)

“Las funciones corporales son una celebración jocosa de la potencia destructora y renovadora de la vida. Este refrán es una rebelión, a través de la risa carnavalesca, contra las verdades oficiales” (Bajtín)

“Se trata de comicidad, pero no de humor. Esta es una forma de control social, pero no de liberación auténtica” (Eco)

Después de escuchar las contrapuestas voces, tuve todo claro en mi mente. Cansado, pero decidido fui a la universidad. Entré a la sala de evaluación y repetí con voz firme el refran de Correas. Salí de ahí para no volver, ya liberado y satisfecho, con la esperanza de recuperar mis noches de dormir con la conciencia tranquila. La páginas, sin embargo, no opinaban lo mismo y siguen peleando y agitándose aunque las he colocado ya en sitios distantes.