La expresión burlona del mando

Algunas citas sobre el campo de la risa en El unicornio de Mujica Laínez:

Pero el catacter de Raimondín se modificó [cuando descubrió que era mitad mujer, mitad serpiente]. De simple y manso, se tornó melancólico, suspicaz, áspero y hasta grosero. La visita de mi cuñado, el onde de Forez, añadió al fuego su combustible. Me rondaba, entre obsequioso y burlón; secreteaba con su hermano y me acechaba maliciosamente (28)

En otro lugar:

Advertí que tenía un párpado, el derecho, algo caído, de modo que aun cuando lo mantenía abierto, le escondía parte del ojo, y que de vez en vez, obedeciendo a un tic, echaba la testa hacia atrás y alzaba la ceja correspondiente a ese ojo semitapado, lo cual le asignaba una expresión burlona y despectiva que acaso no correspondía a la disposición de su ánimo, pero le infundía, sin dusputa, la apariencia noble de uno habituado al mando (35)

La segunda cita me parece la más interesante. Un defecto físico, el párpado caído, produce que un rostro aparente tener una «expresión burlona». Pero la expresión y el defecto no se interpretan como ridículos; al contrario: le dan una apariencia noble al rostro. Esto se debe a que la burla rebaja al objeto del que se ríe. Por extención, el que se burla se encuentra en una posición elevada.

Mujica Laínez, Manuel, El unicorio.

Por lo anterior, es esencial para la pedagogía discutir, proponer y fundamentar preliminarmente un discurso sobre ella misma en cuanto a sus problemas de identidad teórica y profesional

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