¿Sex equo y robo de derechos de autor?

El 2012, como parte del Festival de cine Mix México de diversidad sexual, tuve la oportunidad de ver la loca y cachonda película Sex equo, de los directores italianos Werther Germondari and Maria Laura Spagnoli. La película se desarrolla en el Jardín del Edén, donde Adán y Eva corren en perpetua y alegre desnudez hasta que se topan con un templo metálico y oxidado pero divino (suponemos que simboliza el conocimiento del bien y del mal), y comienzan a avergonzarse de sus “vergüenzas”. Después de una desesperante persecución en que una morbosa cámara se empeña en enfocar todos sus rincones de la cintura para abajo, por fin, nuestros protagonistas logran cubrirse con unas hojitas. Ya vestidos llegan a un museo de la perversión y el placer (ojalá hubiera uno por aquí cerca) con vitrinas repletas de frutas prohibidas, y cada fruta tiene una historia

Groviglio umano

Esta es la narración que sirve de marco para que se desarrollen extravagantes y deliciosas historias que van desde la grabación de una película porno en medio del bosque en la que irrumpe un paracaidista cuyo avión ha sido derribado, hasta el que no tiene dinero para comprarse una muñeca inflable y tiene que recurrir a coloridos salvavidas de alberca.

io e bobby

Las ganas de ver y compartir esta película con tras personas de amplio y morboso criterio, como yo, me han hecho buscarla por todos lados: La Cineteca Nacional, Amazon, Gandhi, el Sótano, Mixup, La plaza de la Piratería en el Centro… Pero nada. Por ningún lado da señas de existencia. Finalmente, encontré la página web de la película (no sé cómo no se me ocurrió al principio www.sexequo.com ) y me puse en contacto con los directores. La ingenua pregunta “¿Dónde puedo conseguir su adorable película?” llevaba el trasfondo de “ojalá me puedan mandar gratis una”

Mi emoción se transformó en terror al ver la respuesta de Werther Germondari:

¿Dónde viste la película en México? ¡Jamás autorizamos una proyección en ese país!

A través de las letras podía escuchar su indignación. ¿Acaso la Cineteca Nacional había proyectado una película sin permiso? No son raras estas ingeniosidades en México, pensé, pero una cosa es la Plaza de la Piratería y otra la Cineteca Nacional ¿no? Werther (todos los ultrajados somos iguales, así ya podía hablarle con confianza) me pedía todos los datos del festival y de la Cineteca para poder contactarlos. En ese momento imaginé a mi querida Cineteca cerrada agobiada por las demandas millonarias de derechos de autor, así que pensé en el silencio como mejor respuesta a ese correo. Por otra parte, ¿y si Werther y Maria Laura necesitaban fondos o promoción y este asunto podía proporcionárselos? ¿Qué tal que no podían filmar otra película y yo (ni millones de respetables espectadores) no podríamos disfrutarla en el futuro?

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Ambos desenlaces me parecían aterradores, así que hice de tripas corazón y mandé todos los datos.

Después de varios días de absoluto silencio y zozobra (yo seguía con la esperanza de que me mandaran mi película gratis) recibo la respuesta de que todo fue un malentendido y que se no se acordaban que sí habían dado la autorización WFT! Afortunadamente, todo se resolvió sin problema. Pero, desgraciadamente, los finales no pueden ser completamente felices y resulta que no existe distribución para esta película. Tendré que esperar, según la promesa de Werther, a que se publique pronto en alguna plataforma de internet de pago por ver.

Ni modo, tendremos que conformarnos con el trailer

¿Moraleja de la película? Qué bueno que Adán y Eva se animaron a comerse la fruta prohibida, si no, ¡qué hueva seguir ahí!

Todas las imágenes de este Post fueron tomadas de la página de www.sexequo.com

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