Fotografiar la luna con un telescopio y un celular

Si algo es mejor que ver la luna a simple vista es, quizás, verla con un telescopio. Ese astro magnífico y misterioso nos deja ver, detrás de los lentes y los espejos de estos instrumentos, un rostro que se ha forjado tras una historia de explosiones volcánicas, flujos de lava y violentas golpizas de meteoritos. Pero ¿cómo es posible fotografiar lo que vemos sólo con ayuda del celular? Esta técnica es conocida como eyepiece projection y sólo va a requerir paciencia y buen pulso.

Cabe mencionar que la técnica que describo abajo es muy sencilla y sólo requiere de un telescopio y un celular. Si quieres dar el siguiente paso en astrofotografía, te recomiendo que utilices una cámara DSLR o mirrorless. En este enlace puedes encontrar un tutorial para sacar fotos de la luna con la técnica prime focus y una cámara profesional.

El telescopio

Antes que nada, vamos a necesitar un telescopio y un tripié estable. Tiene que ser un telescopio de verdad porque esos juguetes de la infancia con terribles lentes de plástico no van a servir de mucho. Afortunadamente en México ya se pueden conseguir telescopios a un precio excelente en Amazon.

La fotografía de arriba la tomé con un telescopio Orion Astroview de 6 pulgadas, aunque se pueden alcanzar resultados similares con un telescopio más pequeño.

El ocular

Más importante que el telescopio es la selección del ocular. Quizás pienses que vas a necesitar mucha potencia para sacar una fotografía espectacular, pero no es así. La Luna es un objeto muy brillante y enorme, así que en realidad vas a necesitar un ocular con pocos aumentos y con un gran campo de visión. Yo utilicé un ocular de 30 mm que, en conjunción con los 750mm de longitud focal de mi telescopio, me dieron un aumento de 25x. Tienes que jugar con los oculares hasta que obtengas una foto que te satisfaga.

La primera fotografía

Una vez que ya montaste el telescopio y apuntaste a la luna, tomar una fotografía es tan sencillo como colocar la cámara del teléfono frente al ocular. Deshabilita el flash y ármate de mucha paciencia porque hacer que la imagen de la luna coincida con la cámara del celular puede ser tardado. Lleva café caliente.

Es posible sacar las fotografías a pulso, pero obtendrás mejores resultados si empleas un adaptador pensado específicamente para esto, como el Adaptador Boblov universal. Estos adaptadores son baratos y fáciles de utilizar.

El enfoque

Seguramente ya te habrás dado cuenta que, al mirar por el telescopio, cada persona requiere ajustar el enfoque. Es posible que lo que tú veas perfectamente nítido esté fuera de foco para otra persona y para tu teléfono. Para que tu fotografía sea lo más nítida posible, ve variando ligeramente el enfoque hasta que encuentres el mejor para tu cámara. Esto también requiere mucha paciencia. De nuevo, café.

Después de jugar con el enfoque, logré tomar algunas fotografías que me gustaron. La de abajo es la foto tal cual salió del celular y todavía falta editarla.

La eliminación de la sombra del espejo secundario

Notarás que en mi fotografía hay una horrible mancha negra que se debe -supongo- a una desafortunada conjunción entre la óptica de la cámara del celular y la sombra del espejo secundario (imagino que los telescopios refractores no tendrán ese problema). En mi caso, para eliminarla, tuve que tomar dos imágenes (las de abajo) intentando acomodar el celular para que la mancha estuviera en distintas posiciones. Posteriormente en la computadora las combiné para borrar la mancha.

La edición final

Una vez que se eliminó la mancha, se puede proceder a la edición final. Como yo soy usuario del Linux y el software libre, utilicé Darktable y GIMP. Te recomiendo bajar un poco la intensidad de las luces altas, mejorar el contraste, rotar, etc. El resultado de mi noche fotográfica fue la imagen que encabeza este post. Esa noche (18-02-2019), la luna estaba casi llena y en perigeo, con unos pocos cráteres visibles asomando en el borde. Se veía sensual y resplandeciente, como en esas historias en que hace enloquecer a poetas, a científicos y a hombres lobo. ¡La astrofotografía es sexy!

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