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Humor y horror en Bruegel

Bruegel el Viejo - La loca Meg (Dulle Griet)

¿Qué sentimiento surge al mirar Dulle Griet de Bruegel? Es indudable que muchos elementos remiten al horror: el gran fuego que, aunque está a lo lejos, parece siempre amenazante; el cielo teñido del color de la sangre y la ceniza; las lanzas de los ejércitos que se enfrentan; y ese rostro gigante, que no es otra cosa que la boca del infierno, con los ojos que no pueden cerrarse, pues los párpados son de madera, ante el terror ultraterreno que vislumbran.

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La paradoja de Cicerón

Chistes de Cicerón

La risa es un poder vital, una fuerza irrefrenable, una rebeldía. Libros como el Quijote o el Decamerón, llenos de humor hasta morirse de risa, son ejemplos de ello. Esto ha sido bien conocido desde la antigüedad y en un afán de “control, moralidad y orden” se ha intentado poner límites a la risa . Platón, el más amargado de los filósofos, prohibió la risa en su Academia y quería que se expulsara de la ciudad a los comediantes que hicieran burla de los ciudadanos (por cierto hacían burla de él, y mucho). Aristóteles acepta la risa pero de forma moderada y siempre con el propósito moral de criticar los vicios.

Como puede verse, una cosa habían dicho los tratadistas y filósofos, y otra muy diferente habían hecho los poetas. Y es aquí donde surge la paradoja de Cicerón, pues es al mismo tiempo un tratadista y un hábil comediante.

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La muerte y el eructo

Dostoievski es bien conocido por sus personajes  locos, delirantes, apasionados, asesinos, melancólicos, suicidas y toda una larga lista de energúmenos y enajenados mentales. Sus cuentos están llenos de ellos, pero, a diferencia de sus novelas, tienen además una fuerte dosis de humor.

El siguiente fragmento es del cuento “El cocodrilo”, que el mismo Dostovievski resume así: “Una historia verídica que vera sobre cómo un caballero de cierta edad y buena presencia fue engullido vivo y en su totalidad por un cocodrilo, y de lo que ello resultó”.

Moshe Nachumovich - The world in your hands

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El humor freudiano

El chiste representa entonces una rebelión contra tal autoridad, una liberación del yugo de la misma (El chiste 91)

Freud enfoca el fenómeno de la risa en dos textos. El primero es un breve libro que se titula El chiste donde argumenta que la comicidad es un arma que deja escapar algo reprimido. En otras palabras: en vez de golpear al otro en la cabeza, lo herimos con un chiste. El segundo texto es un, todavía más breve, artículo que lleva el nombre de El humor.

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El camino de la verdad discurre a través de las mentiras y los sueños: Ursula K. Le Guin

Ursula K. Le Guin

La ciencia ficción me atrae pero también me decepciona. Muchos relatos de ciencia ficción saben vislumbrar problemas de gran interés y los plantean con habilidad al principio de la trama, pero después de alcanzar el punto más álgido del libro, que con suerte se encuentra a la mitad, se llega al final sólo por una especie de inercia de las palabras. Quizás por falta de sensibilidad de los autores o la falta de oficio, pero todo termina desinflándose.

Aún así sigo buscando… y la búsqueda me llevó a conocer una feliz excepción: Ursula K. le Guin.

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Era la risa del demente

La risa no solo aparece en el rostro del que está feliz o al que le han costado un chiste. La risa puede ser símbolo de demencia y locura. Así aparece en El nombre de la rosa

-Quieres saber cómo he matado a toda aquella gente… Pues bien… los he matado… Veamos… Evocando las potencias infernales, con la ayuda de mil legiones cuyo mando obtuve mediante las artes que me enseñó Salvatore. Para matar a alguien no es preciso que lo golpeemos personalmente: el diablo lo hace por nosotros… si sabemos cómo hacer para que nos obedezca-

Miraba a los presentes con aire de complicidad, riendo. Pero ya era la risa del demente, aunque, como me señaló más tarde Guillermo, ese demente hubiera tenido la cordura necesaria para arrastrar a Salvatore en la caída, y vengarse así de su delación.

Leído en Umberto Eco, El nombre de la Rosa, Quinto día, NONA, p. 554

Bruegel – LUXURIA

Bruegel LUXURIA

Hay muchas cosas que me llaman la atención de esta imagen: su similitud con el jardín de las delicias del Bosco; el gallo, que ha sido visto como un símbolo de lujuria; la profusión del ano, que quizás quiere remarcar la suciedad; el monstruo, tan carnavalesco, como el de la pintura de Dulle Griet que comparte boca y ano; ese otro monstruo que, a lado de la rúbrica de LUXURIA, parece que se ha cortado el pene…

Atrás del gallo parece ir un una procesión escarnecedora (la burla en público era una terrible forma de castigo). Encabezándola va un hombre desnudo, atado y montado sobre algo que permite pasearlo a la vista de todos. Lleva ¿acaso una corona ridícula? con una leyenda que quizás relate su pecado. Los que van detrás y se burlan no parecen peculiarmente castos. Así, el lujurioso es castigado por otros lujuriosos. Acaso Bruegel se burla del castigo -que en sí es una burla-. O concibe a un ser humano débil, incapaz de juzgar y atrapado en sus pasiones.

Las estructuras pétreas se reían entre dientes

La ciudad, los edificios, las estructuras pétreas se reían entre dientes, si tal cosa es concebible: una risita estúpida y silenciosa, una muestra de infantilidad, de indelicadeza. Me recordó a aquel momento en que las mujeres se volvieron hacia mí a la luz de la hoguera, bajo los árboles, mostrándome su rostro ensangrentado, pero sonriendo y profiriendo carcajadas, como si nada raro les sucediera a ella ni a mí.

Doris Lessing, Instrucciones para un descenso al infierno, trad. Manuel Villar Rasco, Barcelona: Biblos, 2007, p. 79.